Op-ed: Gay DREAMer Says Immigration Reform Should Include Our Parents Too

Jorge Gutierrez's mother fought for him to thrive, and now he's fighting for her to remain in the U.S.

BY Jorge Gutierrez

June 05 2013 8:00 AM ET

Editor's note: An English version of this essay is below the Spanish version. 
 
Siempre he visto a mi madre como una leona, ella es una mujer que tiene mucha compasión, inteligencia y sabiduría aunque sólo llegó al segundo grado. Ella me inspiró a tener el coraje de decir con orgullo y sin vergüenza: soy UndocuQueer; es decir, soy indocumentado y también soy parte de la comunidad lésbica, gay, bisexual, transgénero.
 
Al igual que yo, mi madre también es indocumentada. Sin embargo, mientras que yo, por mi educación universitaria, tengo acceso a un camino a la ciudadanía bajo la actual propuesta de reforma migratoria, ella no lo tiene. Eso no está bien.
 
Recuerdo muy claramente cuando mi familia vivía en Nayarit, México. En muchas ocasiones no había comida en casa, pero nuestra madre se iba a tocar puertas en busca de trabajo para poder darle de comer a mis hermanos y a mí. Ahora, dieciocho años después, ella continúa igual de trabajadora y tan dispuesta como siempre para hacer cualquier cosa por sus hijos.
 
Durante más de 15 años mi mamá ha trabajado como una empleada doméstica, desempeñándose como niñera y también limpiando casas. En su trabajo ha tenido que soportar humillación, discriminación, y muchas veces ha recibido pagos por debajo del salario mínimo.  Pero lo que más le ha dolido es las muchas veces que tuvo que faltar a nuestros eventos escolares, reuniones de padres y cenas familiares con sus hijos porque se iba de la casa temprano cada mañana y regresaba muy tarde en la noche. Con lágrimas en los ojos nos pedía perdón; pero jamás cuestioné su amor y su compromiso con mi bienestar y felicidad.
 
Ella es la misma mujer que me abrazó y aceptó plenamente cuando a mis 15 años de edad le dije que era gay, un momento que siempre recordaré. Era un sábado por la noche y ella me había recogido del trabajo. Apenas habíamos llegado a un semáforo en rojo en la intersección de las calles 17 y Main en Santa Ana, California, de repente me preguntó: "¿Te gustan los niños o las niñas?" Me quedé aturdido y en completo silencio durante unos segundos, hasta que finalmente le pude contestar: "Me gustan los niños" (Bueno, por supuesto, en ese entonces me gustaban los niños, ¡pero ahora me gustan los hombres!). Cuando el semáforo cambió a verde, buscó estacionarse rápidamente y me dijo que saliera del carro. Yo estaba aterrorizado. Ella se bajó del carro también, dio la vuelta y con lágrimas en los ojos, me abrazó y me dijo: "Como madre solo puedo aceptarte, amarte y protegerte." En ese momento, su abrazo y sus palabras transformaron mi vida para siempre y a partir de ese momento empecé a perder todo el miedo y la vergüenza que había estado cargando desde que era niño. Desde entonces me ha apoyado como su hijo gay y me ha motivado a participar en mi comunidad.
 
Ahora más que nunca tengo que estar en solidaridad con ella, como una mujer indocumentada, como madre y trabajadora del hogar; así como ella me ha apoyado estando a mi lado todos estos años como su hijo UndocuQueer.
 
No voy a estar de acuerdo con una reforma migratoria que solo beneficie a pocos y deje afuera a muchos por causa de barreras injustas y poco realistas que impiden su acceso a un camino a la ciudadanía. Debido a posibles requisitos de trabajo e ingresos mínimos en la propuesta de reforma migratoria, se excluiría a muchos inmigrantes — tales como mi madre — del camino a la ciudadanía, ya que trabajan como jornaleros o trabajadores domésticos o en empleos de salario mínimo. Y la realidad es que muchas personas lesbianas, gays, bisexuales, y transgénero que son indocumentadas también tienen empleos de salario mínimo para mantener a sus familias aquí. Cabe resaltar que estos requisitos también excluirían a personas LGBT que tienen dificultades en conseguir trabajo debido a la discriminación por su orientación sexual o identidad de género.
 
Ninguno de nosotros debe estar de acuerdo con una reforma migratoria que deja fuera a las madres ... y a los padres, abuelos, y hermanos de  inmigrantes LGBT y heterosexuales.
 
JORGE GUTIERREZ es un coordinador para el Queer Undocumented Immigrant Project, un proyecto de United We Dream, la organización en pro de los inmigrantes liderada por jóvenes más grande del país. La historia de Jorge Gutiérrez se cuenta en el documental Papers: Stories of Undocumented Youth, que tiene como objetivo humanizar la lucha diaria de muchos inmigrantes indocumentados.
 
 
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My mother is a lioness, a woman with a second-grade education but with plenty of compassion, intelligence and wisdom. She inspired me to have the courage to say proudly and unashamedly: I am queer and undocumented. I am UndocuQueer.
 
Like me, my mother is also undocumented. But while I have access to a pathway to citizenship under proposed immigration legislation because I am college-educated, she does not. That is not OK.
 
I vividly remember my family’s days in Nayarit, Mexico, when there were times we had no food to eat, but my amazing mother would knock on doors trying to find jobs to provide a meal for my siblings and me. Eighteen years later she is still as hardworking as ever and still willing to do anything and everything for her children.
 
My mom has been a domestic worker for more than 15 years, enduring backbreaking work as a babysitter and housekeeper as well as humiliation, discrimination, too often getting paid way below minimum wage. For her, the most painful part has been the many times she missed our school events, parent meetings, and family dinners with me and my siblings because she would leave early in the morning and return late at night. She would apologize to us with tears in her eyes; I never questioned her love and her commitment to my well-being and happiness.
 
This is the same woman who fully embraced and accepted me when I came out to her as gay. I remember that moment vividly. I was 15. It was a Saturday evening at the intersection of 17th Street and Main in Santa Ana, Calif. She had just picked me up from my part-time job, we came to a red light, and she suddenly asked me “¿Te gustan los niños o las niñas?” (“Do you like boys or girls?”) Shocked, I stayed silent for a few seconds, but I finally responded, “Me gustan los niños” (Well, of course at the time it was boys, but now I like men!) The light turned green and she turned into the nearest parking lot and told me to get out of the car; I became terrified. Stiff, she got out of the car too, walked around the car, and with tears in her eyes she hugged me and told me, “Como madre solo puedo aceptarte, amarte, y protegerte” (“All I can do as a mother is accept, love, and protect you.”) At that moment, her hug and her words transformed my life forever, and I began to lose all the fear and shame I had been carrying since I was a child. Since then she has supported me as her queer son and inspired me to get involved in my community.
 
Now I must stand in solidarity with her as an undocumented woman, mother, and domestic worker just as she’s stood with me all these years as her UndocuQueer son.
 
I will not be OK with benefiting from immigration reform if she’s left out because of unfair and unrealistic roadblocks that prevent her access to a pathway to citizenship. The proposed work or income requirements in the proposed immigration reform would exclude many immigrants like my mom from becoming a citizen because they work as day laborers or domestic workers or at minimum-wage jobs. And the reality is that many lesbian, gay, bisexual, transgender, and queer undocumented people are also working minimum-wage jobs to support themselves and their families here. Many LGBTQ people are also out of work because of discrimination because of their sexual orientation or gender identity, so these requirements would also exclude them.
 
None of us should be OK with immigration reform that leaves out the mothers … and the fathers, grandparents, and siblings of LGBTQ and straight immigrants. 
 
Jorge Gutiérrez’s story is told in the film Papers: Stories of Undocumented Youth ,  a documentary that aims to humanize the daily struggles of many immigrants. Gutierrez is a coordinator for the Queer Undocumented Immigrant Project, a project of United We Dream, the nation's largest youth-led pro-immigration organization. 
Tags: Commentary

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